domingo, 20 de marzo de 2011

LIBRO I - Capítulo 13

Diario de Guerra del teniente Ian Talling (Entrada XIII)
Veintitrés de Mayo del Año de Nuestro Señor de 1809. Abrantes.
Esta misma noche ha regresado de Lisboa la Compañía Ligera. No obstante habré de esperar hasta mañana por la mañana para presentarme a mi capitán.
Estos últimos días, empero, he tenido la oportunidad de intimar con varios de quienes serán mis compañeros oficiales en el batallón. Durante el almuerzo o la cena, a la hora del té o en ratos de asueto he podido comprobar cómo se comportan los hombres en relación con un recién llegado, quizás cabría el término advenedizo, a quien no consideran como un igual.
 Así ante la amabilidad del capitán Connery, de la quinta compañía y de los tenientes Quinn y Marquand, de la segunda y de la de granaderos respectivamente; se contraponen la fría condescendencia del capitán Harris, de la primera compañía, y del teniente O’Rourke, segundo ayudante de cirujano; y, creo que podría llamarse así, la hostilidad del teniente Addams, de la cuarta compañía, a quien parece no agradar el hecho de que sea yo quien luzca las dragonas de la compañía ligera. Imagino que por antigüedad ambicionaría mi puesto en la ligera pero así son, y han sido siempre, las cosas en el Ejército. Tal vez las cosas serían distintas si yo no fuese hijo de quien soy o si Addams contase con valedores en los lugares adecuados.
Debo hacer mención a otro personaje singular, tan pintoresco como el padre Fennessy, y con quien he podido compartir momentos de tertulia verdaderamente agradables. Me refiero al primer ayudante de cirujano teniente Rafael Tarín, un español de la villa de Xerez de la Frontera con una historia verdaderamente increíble, digna de una obra de Sheridan.

 Al parecer el teniente Tarín se encontraba estudiando en Cádiz, en el Real Colegio de Cirugía de la Armada, cuando una cuestión de honor le llevó  a enfrentarse en duelo con un petimetre de familia aristocrática. El resultado fue que alojó varias onzas de plomo en el pecho de su rival y le envió con el Creador. La cosa no hubiera pasado de ahí de no haber sido porque la familia del difunto hizo valer sus influencias y llevaron el caso a la Justicia. Tarín hubo de huir y no encontró mejor refugio que la fragata norteamericana President[1] que, casualmente, estaba fondeada en Cádiz en una escala en su ruta a las aguas de Berbería dado el estado de guerra existente en esos años entre los Estados Unidos y los piratas de esa parte del mundo. Una vez licenciado en 1806, y obtenida la nacionalidad americana, trató de regresar a España mas, con su vida aún amenazada por la familia de su oponente, logró llegar a Gibraltar, en donde se enroló en un Indiaman[i]. Por dos años más estuvo navegando por medio mundo hasta que, harto de mar, en 1808 se alistó en Belfast en el 87 irlandés. Las ironías del Destino parecen llevarle a España de nuevo aunque esta vez, dice con verdadero buen humor, tiene todo un batallón que le protege.

                                                      


[1] El USS President componía, junto a las fragatas Philadelphia y Essex y la goleta Enterprise, el  Primer Escuadrón destinado por el gobierno de los Estados Unidos a luchar contra los piratas de Berbería


[i] Barco mercante dedicado a la ruta de las Indias


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