sábado, 23 de abril de 2011

LIBRO I - Capítulo 18

Diario de Guerra del teniente Ian Talling (Entrada XVIII)
Dos de Junio del Año de Nuestro Señor de 1809. Abrantes
Corre el rumor de que el general Wellesley quiere prescindir de nuestro regimiento y también del 88 en la campaña que se adivina próxima.
Parece ser que el general ha quedado muy disgustado con el aspecto poco marcial y con la supuesta escasa calidad militar de nuestros irlandeses. Incluso se dice que el Cuerpo Preboste ha sido establecido específicamente para controlar a los hombres de Erin, prevaleciendo esta misión sobre las naturales como perseguir desertores, castigar delitos u ocuparse de los prisioneros.
Mi padre siempre ha dicho que no debemos prestar oído a las habladurías pues ello no hace sino que tomemos un concepto equivocado de la realidad. No obstante, la perspectiva de acabar como tropa de guarnición en un villorrio portugués o como depósito para instruir reemplazos se me antoja como el peor de los castigos para un soldado que aspira a hacer carrera.
Confío en que dentro de poco puede que conozca la verdad pues nuestro comandante, el mayor Gough, es amigo personal del aide de camp del general el mayor Colin Campbell, el mismo que dirigió a los granaderos del 78 de Highlanders en el asalto a las murallas de Ahmednugger. Si su honor, o la confidencialidad de las órdenes, no le impide decir qué hay de cierto en los rumores podré librarme de la angustia que ahora mismo me domina.
La terrible perspectiva de no tener la posibilidad de entrar en combate me lleva a envidiar a los hombres de la Armada. El recuerdo de los relatos que oí a bordo de la Thebes se entremezcla con las noticias que se reciben en la Gaceta de Londres sobre combates en todos los mares del Mundo. Me pregunto si no habré errado en mi elección y hubiera hecho mejor en buscar mi futuro en el mar o haber seguido los pasos de mi hermano Angus alistándome en algún regimiento de la Compañía de las Indias.

Transcribo, a continuación, el relato de dos acciones navales que me ha impresionado a la par recordado tanto a mis viejos amigos de la Thebes como a mi propio hermano Patrick, el más osado lobster[1] de la Marina Real.
El pasado día once del presente la fragata de 38 cañones Melpòmene destruyó un cúter armado danés de seis cañones en la costa de Huilbo, una bahía de la península de Jutlandia. La acción, al parecer, la llevó a cabo un trozo de abordaje que se aproximó a la embarcación enemiga y, cubierto por el fuego de la fragata, la abordó y a continuación la hundió al precio de un oficial, dos marineros y tres marines heridos.
También, el pasado día quince la fragata de 32 cañones Tartar capturó en las proximidades de Felixberg, en la costa de Curlandia, un balandro corsario danés cuya tripulación, al ver aproximarse los botes con el trozo de abordaje, abandonó la nave no sin antes dejar un cabo de vela inserto en un proyectil de doce libras en la santabárbara con la criminal intención de volar por los aires el barco una vez abordado por nuestros marinos. La acción se saldó sin bajas gracias a la intervención de uno de los tripulantes de la Tartar que evitó que el criminal artilugio produjese el efecto deseado.
Pido a Dios que el rumor sea sólo eso y confío en poder relatar mis experiencias en batalla en vez de conformarme con hacerlo con las de otros.

                                                       ©Fernando J. Suárez de Miguel


[1] Langosta. Sobrenombre de los miembros de la Real Infantería de Marina.

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